Voy a hablar del salón recreativo al que iba yo cuando tenía 12 o 13 años, conocido como “Jocs 54″ o eso decían, porque nunca vi ningún cartel con el nombre. Actualmente y, desde hace ya bastantes años, ya no existe. Los míticos 80 estaban en pleno apogeo y esta es la fauna que uno se podía encontrar en los “salones del vicio”. Para los que lo vivisteis y lo queráis recordar, y para los que no llegasteis a vivirlo… allá vamos:
En teoría, uno de sus trabajos era también el de mantener “la paz” en caso de pelea y echar a los causantes, pero eso se lo pasaba por el forro y cuando había movidas desaparecía sin dejar rastro.
Había diferentes tipos de “cracks“, algunos especializados en los pinballs, otros en juegos de coches, otros de lucha, algunos eran campeones de futbolín, etc, pero todos compartían un carácter tranquilo y callado, pelazo largo y una camiseta de algún grupo heavy como uniforme oficial.
Se rumorea, que gracias a todo el aprendizaje obtenido tras años de observación, muchos de “los mirones” acabaron como críticos de juegos en las revistas de la época.
“Las pivitas” daban el color femenino que se necesita en cualquier sitio. Lógicamente había de todo: Estaban las pivitas orco, las pivitas normales y por encima de todas, las musas, las pivitas pivones.
Las pivitas orco solían deambular por el salón cual zombie en un supermercado. Normalmente estaban en grupo y alejadas del resto de seres, pero algunas veces se les podía ver junto al grupo de “los chunguitos“, compartiendo cervezas, cigarrillos y fluidos. Ellos eran los únicos que tenían estómago para aguantar algo así.
Las pivitas normales por lo general solían ser amigas de los jugadores casuales que iban por ahí. Típica tarde de sábado que salías con tus amigos, ibas al cine y acababas en una sala recreativa. Lo normal para las pivitas normales.
Las pivitas pivones, o también conocidas como “pivitas deluxe” o “pivitas premium” eran semi diosas del salón recreativo. Movían sus caderas por la sala y hacían que el mundo se detuviese a su paso. Por regla general solo se dejaban tocar por “los cracks”, puesto que la combinación de su condición de super jugador más su carácter introvertido y algo chulesco los hacía altamente atractivos para estas chicas.
Algunas de ellas sin embargo, abandonaron el grupo de “los cracks” y se fueron con “los chunguitos”, que fueron ganando el terreno poco a poco. A día de hoy, los hijos e hijas de esta combinación tienen nombres como “Jonathan” y “Jenny” y se ponen nicks en internet del palo “Sa_Rubitah_toa_Wapa“.
Una de las actividades de esos personajes era pedir “5 duros” a cualquier persona con pinta de pardillo que hubiera por la zona. También pedían cigarrillos, cervezas u otras cosas, pero lo estándar era la moneda de 5 duros.
Otra actividad cotidiana de “los chunguitos” era la pelea. Incluso se peleaban entre ellos cuando se disputaban el amor de alguna piva, ya fuera una piva orco o una piva premium. En esos momentos podía pasar cualquier cosa, y lo mejor era o bien salir para afuera, o bien intentar pasar desapercibido de la mejor forma posible.
Y hasta aquí llegan mis recuerdos de esa entrañable fauna que habitaban los salones recreativos. Aquellos años que quedarán marcados en la mente y el corazón de un chavalín que se gastaba las monedas en maquinitas de videojuegos.
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